domingo, 9 de enero de 2011

Pereza

El 2011 me trajo una gran pereza... y sin embargo ocurrieron montoooooooooooones de cosas. (¿cosas,? Tal vez podría haber escrito algo mejor, ¡qué pereza! Hoy sólo escribo un posible orden: Sigo fumando, y como estoy aburrida de decirlo, de ahora en más voy a escribir "sin novedad". Compré muy ilusionada las pastillitas suicidas: sin novedad. No obstante, no me dieron ganas de terminar con mi vida. Insomnio sí. Mucho. (El insomnio es jodido porque te hacen pensar siempre en las cosas en que no querés pensar. Feas.) Próxima está la compra del pasaje a Israel. Eso da un poco de insomnio. Un poquito. A mi hija, Cecilia, se le ocurrió una vueltita por Egipto con paseo en camello incluído. ¿No es muy alto eso? ¿Y si me caigo y me quiebro una pierna? Presiento que son las situaciones que no me es posible imaginar las que me quitan el sueño. Yo en camello. ¿Yo en camello? ¡Yo en camello!!! ¿Vieron?, así empieza y nunca se sabe cómo y cuándo termina. Yo en Jerusalem. ¿Yo en Jerusalem? ¡Yo en Jerusalem! Confieso que pienso mucho en el camello para negar que oculto el miedo al avión. Lo dije. Pero en fin, dado que debo estar en buen estado, comencé a caminar dos horas por día y no tomo más el ascensor. Dos pisos. Pura práctica para los cuatro que me esperan en el edificio de Cecilia. Dieta. Muuuucha dieta. Ni que fuera a entrar al ejército israelí!!!!!!!!!! Pero ya dije que no voy a hacer el ridículo con nada. Idiomas. Sí, un poco de hebrero y de inglés. Cuándo? Qué se yo! Sobrellevo un ataque de pereza. Ya pasará. ¿Pasará?

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